Si 2025 fue el año en el que muchas tecnologías dejaron de ser promesa para convertirse en soluciones operativas, 2026 marcará un punto de inflexión aún más profundo: el paso definitivo de infraestructuras reactivas a infraestructuras cognitivas, capaces de observar, analizar y optimizar el funcionamiento de edificios, redes y organizaciones en tiempo real.
Desde la experiencia de Globalan en proyectos reales de red, Wi-Fi, IoT, Smart Spaces, audiovisual y seguridad, este artículo recoge una visión prospectiva y técnica de las tendencias que definirán 2026 en el ámbito de las infraestructuras tecnológicas avanzadas.
Tendencias Wi‑Fi para 2026: Inteligencia, Ubiquidad y Rendimiento
Las redes Wi‑Fi están evolucionando rápidamente para ir más allá de la velocidad. En 2026 serán protagonistas cinco grandes tendencias:
- Wi‑Fi 7 masivo. La adopción de Wi‑Fi 7 se acelerará bruscamente, con envíos de puntos de acceso superando los 117 M en 2026 gracias al uso del espectro de 6 GHz, ofreciendo mayor ancho de banda, menor latencia y capacidad mejorada para entornos densos.
- Power 6 GHz industrial y campus. La banda de 6 GHz con potencia completa se desplegará en grandes recintos (universidades, fábricas, estadios), tras superar barreras regulatorias y tecnológicas.
- Previa de Wi‑Fi 8 con IA nativa. Los primeros prototipos de Wi‑Fi 8 (IEEE 802.11bn) aparecen antes de su estandarización, orientados a redes inteligentes, confiables y optimizadas para IA, automatizando la gestión del espectro y priorización de tráfico.
- Wi‑Fi inteligente con AIOps. Se consolidará la gestión basada en inteligencia artificial, con análisis y auto-optimización en el router o plataforma cloud (client steering, RRM, resolución de interferencias), logrando redes proactivas y autogestionadas.
- Cobertura extendida y carrier-grade. Wi‑Fi llegará a nuevas fronteras: integración con satélites LEO para regiones remotas, despliegues HaLow para IoT industrial y mesh avanzado en ciudades inteligentes, convergiendo con 5G/6G como infraestructura fundamental.
2026 marcará el inicio de una era en la que Wi‑Fi será más que velocidad: Inteligente, segura y adaptativa, ideal para soportar entornos IoT masivos, operaciones críticas y escenarios orientados a IA. Aruba, parte de HPE, se posiciona como referente en esta evolución, apostando por Wi-Fi7, IA y AIOPs integrados, Seguridad embebida y Zero Trust y compatibilidad con protocolos IoT como Zigbee o Enocean para la integración de redes IoT.
El Wi-Fi no solo será conectividad sino que también será sensor
En 2026, el Wi-Fi deja definitivamente de entenderse únicamente como un medio de acceso a Internet. Las infraestructuras de red inalámbrica serán utilizadas como fuentes de datos contextuales, permitiendo:
- Medición de ocupación y densidad de usuarios.
- Análisis de flujos y patrones de movimiento.
- Detección de comportamientos anómalos.
Todo ello sin necesidad de desplegar hardware adicional, utilizando la propia infraestructura Wi-Fi como capa sensórica. Esta tendencia convierte a la red en un activo estratégico de información, no solo en un servicio básico.
Smart Spaces operativos: del concepto al estándar
Durante años se ha hablado de edificios inteligentes. En 2026, el foco se desplaza hacia Smart Spaces realmente operativos, donde los datos se utilizan de forma continua para:
- Optimizar el uso de espacios.
- Ajustar consumos energéticos.
- Mejorar la experiencia de usuarios y trabajadores.
- Facilitar la toma de decisiones basada en datos reales.
La clave residirá en la integración efectiva entre red, sensores, analítica y visualización, evitando sistemas aislados y apostando por plataformas unificadas. Será igualmente esencial el diseño y la configuración óptima de dichas plataformas para garantizar la consistencia y calidad en la recopilación, tratamiento y presentación de los datos, bajo criterios funcionales y operativos, alineados con cada estrategia y modelo de negocio, asegurando así decisiones más ágiles y precisas
IoT sin baterías: escalabilidad y sostenibilidad real
Una de las tendencias técnicas más claras para 2026 es la consolidación del IoT sin baterías como estándar de facto en proyectos a gran escala.
Los sensores autoalimentados mediante “energy harvesting” permiten:
- Minimizar e incluso eliminar costes de mantenimiento.
- Facilitar despliegues masivos, con instalaciones rápidas y flexibles.
- Reducir el impacto ambiental.
- Aumentar la vida útil de las instalaciones.
Esta evolución desbloquea nuevos casos de uso en edificios públicos, campus, hoteles, hospitales e infraestructuras críticas, permitiendo el cumplimiento de las normativas medioambientales, reduciendo no solo los costes de instalación y mantenimiento sino permitiendo una rápida escalabilidad a precios competitivos.
Convergencia tecnológica: red, IoT y audiovisual
En 2026 se acelerará la desaparición de los silos tecnológicos. Las infraestructuras evolucionan hacia arquitecturas convergentes, donde:
- La red actúa como columna vertebral.
- El IoT aporta datos en tiempo real.
- Los sistemas audiovisuales, cada vez más eficientes y avanzados, facilitan la visualización y la operación.
Especial relevancia tendrán las salas de control y centros de operaciones, que pasarán de ser espacios complejos y especializados a entornos usables, visuales y orientados a la operación diaria. Gracias a la integración con una red IoT, será posible monitorizar en tiempo real parámetros críticos, desde métricas de productividad y satisfacción en los puestos de trabajo hasta indicadores medioambientales como temperatura, calidad del aire y niveles de ruido, así como el resultado de la correlación entre diversos varios indicadores, obteniendo nuevas métricas adaptadas a la funcionalidad de la sala y generando un importante valor añadido
Esta información, centralizada en la sala de control, permitirá anticipar incidencias, optimizar recursos y tomar decisiones basadas en datos, fortaleciendo la eficiencia operativa y la experiencia del usuario. En este contexto, cobrarán especial importancia los sistemas videowall y los sistemas de control y gestión de fuentes de información.
En lo referente a los videowall, resultan especialmente indicados para entornos de explotación que exigen gran definición y precisión de la información mostrada, así como los sistemas de pantallas LED modulares, cada vez más utilizados en entornos de monitorización de tráfico, CCTV y control de accesos. Aunque estos últimos no permiten visualizar datos que exijan mucha definición, como números pequeños o interfaces densas, sí posibilitan la creación de entornos de visualización de gran tamaño, capaces de cubrir paredes completas y ofrecer una visión global del estado de la operación, tanto para sistemas de monitorización como para cartelería digital, con un coste de mantenimiento muy competitivo. Por su lado, los sistemas de control y gestión de fuentes de información, sobre todo en entornos donde la seguridad de los sistemas de la información impiden que se puedan compartir datos en un mismo equipo, cobran especial relevancia. Teclados reconigurables dinámicamente, matrices modulares, controladoras capaces de no solo gestionar sistemas de visualización, sino controlar aspectos de la sala como la iluminación, aire acondicionado, apertura de puertas de acceso a sala, etc… son ya elementos de valor presentes en toda sala.
Visualización avanzada y democratización del dato
El valor del dato no reside solo en su captura, sino en su comprensión. En 2026, la visualización avanzada será clave para:
- Democratizar el acceso a la información.
- Reducir la dependencia exclusiva de perfiles TIC.
- Facilitar decisiones rápidas en entornos complejos.
Dashboards claros, adaptados a distintos perfiles (operación, gestión, mantenimiento, seguridad), se convertirán en un elemento central de las infraestructuras modernas.
Resiliencia Digital: Seguridad Dinámica y Centros Estratégicos, la nueva frontera en 2026
La seguridad en 2026 dejará definitivamente de ser un elemento periférico para convertirse en parte estructural del diseño de las infraestructuras. El enfoque será contextual y dinámico, integrando de forma nativa:
- Segmentación dinámica para limitar movimientos laterales y reducir la superficie de ataque.
- Control de acceso basado en contexto, reforzado por identidad y comportamiento.
- Principios Zero Trust como estándar operativo, eliminando la confianza implícita y verificando cada interacción.
- Monitorización continua del comportamiento de la red, apoyada en IA para detección proactiva y respuesta automatizada.
Este cambio responde a un escenario donde las amenazas evolucionan con rapidez:
- IA ofensiva y automatización de ataques: phishing hiperpersonalizado, agentes autónomos y evasión dinámica de detección.
- Ransomware avanzado con múltiples fases de extorsión y uso de IA para orquestación y negociación.
- Nuevas regulaciones que exigirán trazabilidad, control de integridad y auditorías sobre sistemas críticos.
CSIRT-CAN: pieza clave en la resiliencia digital
El proyecto CSIRT-CAN se consolida como un centro estratégico para la ciberseguridad en Canarias, financiado por fondos europeos y orientado a:
- Prevención y respuesta ante incidentes en Administraciones Públicas y entidades locales.
- Infraestructura avanzada con sistemas SIEM, correlación de logs y cibervigilancia.
- Plataformas de concienciación y autoformación, incluyendo ciberejercicios y simulaciones de phishing.
- Integración con la red nacional de CSIRT, reforzando la cooperación y la protección frente a ciberamenazas globales.
La combinación de seguridad embebida, Zero Trust, monitorización inteligente y centros especializados como CSIRT-CAN permitirá:
- Reducir el impacto de credenciales robadas y accesos no autorizados.
- Detectar anomalías en tiempo real mediante IA y machine learning.
- Cumplir con normativas como NIS2 y garantizar la resiliencia ante ataques cada vez más sofisticados.
GPON 2026: La Era de las Redes Ópticas Inteligentes y Multi‑Gigabit
Las redes ópticas pasivas siguen evolucionando más allá de GPON. Para 2026, la tendencia dominante será la coexistencia tecnológica: OLTs multi‑PON capaces de gestionar GPON, XGS‑PON y 25G‑PON en un mismo chasis, evitando reemplazos masivos y reduciendo costes de migración.
XGS‑PON (10 Gbps simétricos) se consolidará en entornos residenciales premium y empresariales, mientras que 25G‑PON comenzará a desplegarse en proyectos de alta capacidad como backhaul 5G. Paralelamente, se realizan pruebas con 50G‑PON, preparando el camino para aplicaciones futuras.
Otro avance clave será la automatización y la IA en las ONU, que permitirá diagnósticos remotos, mantenimiento predictivo y asignación dinámica de ancho de banda, optimizando la operación y reduciendo desplazamientos.
Sostenibilidad tecnológica como KPI
En 2026, la sostenibilidad deja de ser un argumento comercial para convertirse en un indicador medible. Las organizaciones exigirán:
- Datos reales de consumo energético.
- Optimización automática basada en ocupación y uso.
- Infraestructuras con menor huella de mantenimiento.
La tecnología deberá demostrar su impacto positivo no solo en eficiencia operativa, sino también en sostenibilidad ambiental.
El papel de la ingeniería: menos complejidad, más valor
En este nuevo escenario, la ingeniería tecnológica tendrá un papel fundamental: reducir la complejidad sin perder capacidad y maximizar el valor operativo. El reto no será añadir más tecnología, sino diseñar sistemas:
- Integrados, que conecten personas, datos y procesos.
- Usables, con interfaces intuitivas que faciliten la toma de decisiones.
- Escalables, preparados para crecer sin comprometer la eficiencia.
- Orientados a la operación real, alineados con las necesidades del negocio.
2026 será el año en el que muchas organizaciones pasen de tener infraestructuras conectadas a disponer de infraestructuras inteligentes, analíticas y sostenibles, impulsadas por la IA y el IoT. Estas tecnologías permitirán:
- Automatización avanzada: reducción de tareas repetitivas y optimización de flujos operativos.
- Monitorización predictiva: detección temprana de incidencias y mantenimiento proactivo.
- Análisis contextual en tiempo real: decisiones más rápidas y basadas en datos fiables.
- Mayor productividad del personal especializado, que podrá centrarse en tareas de alto valor gracias a la asistencia inteligente y la integración de métricas IoT.
En Globalan afrontamos este escenario desde la experiencia real en proyectos complejos, con una visión clara: diseñar infraestructuras que conecten personas, datos y decisiones, potenciadas por IA y IoT, para aportar valor desde el primer día.
Este artículo forma parte de nuestra serie de análisis estratégicos. A lo largo de 2026 seguiremos profundizando en estas tendencias con casos reales y aplicaciones prácticas.


